Segunda exposición - MANCHAS EN EL SILENCIO



El sábado 7 de octubre acudí junto a algunos compañeros de clase a la exposición “Manchas en el silencio” en la sala Alcalá 31, de la artista Cristina Lucas. La exposición trataba sobre los conflictos de la guerra, más concretamente sobre los bombardeos que está ha causado, dañando a civiles sin culpa.


"El rayo que no cesa"
Nada más entrar se escuchaban avionetas, el sonido de sus hélices era bastante atronador, incluso parecía que estuviesen allí los aviones, sobrevolando la exposición. Lo que primero que ví fue cuatro sofás y una proyección de tres partes: en el centro se podían ver los diversos bombardeos que ha habido por todo el mundo día a día, mes a mes y año a año desde 1912 hasta la actualidad. Todo esto se mostraba en un mapa mundial, en el cual con cada bombardeo se iba manchando más y más hasta que en algunas partes eran completamente negro. En la parte izquierda se mostraba la fecha y el lugar del bombardeo e imágenes de él, sin embargo por la parte derecha se mostraban imágenes muy duras de los afectados, ciudades destrozadas, heridos y muertos...

"Piper Prometeo"

Detrás de toda esta instalación había otra proyección, en ella se mostraba a un avión volar por distintos lugares, representando el sueño de volar del hombre, con una pancarta a su cola. En la pancarta estaba la fórmula de la elevación, que también estaba expuesta en una de las paredes (era enorme, 15 metros de largo y 3,8 metros de alto). 





L= (1/2) d v2 s CL, fórmula de la elevación


En las paredes laterales de la sala había varios expositores con bordados de la autora de lugares que fueron férreamente bombardeados. En estos bordados se pueden apreciar las “manchas” de las que habla la autora. 


Corea y Japón
España
 Vietnam


Detrás de la primera proyección había un espacio apartado dedicado para la investigación del tema (ya que se podían aportar datos a la exposición), además de eso también había una gran pared en la que estaban escritos los nombres de todas las ciudades afectadas por los bombardeos.


En la segunda planta había una instalación con 360 relojes, que representaban la abstracción del tiempo. El sonido de todos los relojes moviendo sus manecillas a la vez, al igual que el de las avionetas, creaba bastante ambiente. Cada reloj tenía una hora determinada, y a medida que se caminaba a través de la pasarela las horas avanzaban también.




En conclusión me pareció una buena exposición para la reflexión de lo que está ocurriendo en el mundo, ya que muchas veces todos estos acontecimientos se esconden o no se les da mucha importancia. También me pareció curioso cómo el sueño de volar del hombre ha creado una catástrofe tan horrorosa como los bombardeos.